Día 1: Descubre el centro de Venecia
Empieza en la Basílica de San Marcos, una maravilla donde los mosaicos resplandecen con la luz. Recorrer su interior abovedado es como adentrarse en un cofre del tesoro, con casi todas las superficies cubiertas de grandes historias representadas en baldosas relucientes. Recomiendo sacar las entradas con antelación para evitar colas interminables.
Cruzando la plaza encontrarás el Palacio Ducal, con sus habitaciones rebosantes de historia tras una fachada rosa y blanca. Es allí donde los gobernantes de Venecia debatían y decidían el destino de la República. Cruza el puente de Los Suspiros e imagina a los prisioneros que solían mirar hacia la laguna mientras se despedían de su libertad. Aquí se respira historia, y las paredes parecen susurrar los secretos de la ciudad.
Dirígete al puente de Rialto, uno de los monumentos más distintivos de Venecia. Desde su arco, la panorámica del Gran Canal es única, con góndolas pasando por debajo y palacios que se alzan majestuosamente en las orillas. A su alrededor, el mercado bulle de actividad, con el colorido de los productos frescos y el olor a mar en el aire.
Cuando te entre hambre, pásate por una trattoria para comer. Prueba los cicchetti, la versión italiana de las tapas, con especialidades locales como el baccalà mantecato (bacalao al estilo veneciano sobre una rebanada de pan) o las sarde in saor (sardinas en escabeche). Acompáñalos con una ombra de vino local y disfruta del ambiente tan agradable.
Súbete a una góndola por la tarde para recorrer el Gran Canal. Al navegar entre fachadas de mármol y puentes elegantes, Venecia se presenta como un escenario lleno de vida. El murmullo del agua, la voz suave del gondolero y el juego de luces sobre los canales crean un instante que te parecerá sacado de un sueño.
Para cenar, elige un restaurante cerca de la plaza de San Marcos y prueba el risotto al nero di seppia (arroz negro con sepia) o el fegato alla veneziana (hígado de ternera con cebolla y vino blanco). Después, tómate un Spritz en una de las animadas plazas venecianas (conocidas como campi en italiano), donde locales y viajeros se dan cita al caer la noche. Es la manera perfecta de poner punto y final al primer día de tu viaje de tres días en Venecia.